El viaje de la vida deja huellas,
que se quedan arraigadas en el tiempo,
son páginas, son luces, son estrellas,
son ríos de vivencia, son momentos
Sembramos voces tempranas y valores,
en el peregrinar eterno de la vida
y cosechamos logros y esplendores,
en ese espacio de lunas encendidas
un día cualquiera la semilla no germina
y aunque el intento de sembrar fue bueno,
la confianza se durmió fallida
Mas, si responde la estrella mañanera,
en reciproca expresión de vida,
se hacen libres las horas prisioneras
y vuelan felices las aves del consuelo
Hay tiempo de aguas dulces y de siembra,
de cultivar siemprevivas del camino
y hay signos invisibles que recuerdan,
que al final, la cosecha hace el destino
Somos viajeros de otoños y silencios,
sembradores de formas y de auroras,
mas la meta se gesta en el comienzo,
si cultivamos arrullos y amapolas
Octubre 2009
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