Apareció en la nada como un claro de aurora,
trayendo sin palabra sus dulces bendiciones,
semejando lo puro de blancas amapolas
y armonizando el aire con fragor de ilusiones
Y en sus alas silentes de canto vespertino,
un concierto lejano de voces incisivas,
se proyectó en la sombra de contraste y destino
y asombró el pentagrama con luces montesinas
Y como golondrina que emigra a otros lugares,
se perdió en el horizonte de tristeza lejana,
se fié con la distancia de cielos y de mares
y en su vuelo se lleva su sonrisa temprana
Quedo vacío el nido y callado su cauce
y el silencio que alienta la fuente de esperanza,
se quebró entre sus manos que semejan el viento,
se quedó en el recuento de dulces remembranzas
Julio 2007
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