El tiempo sumergido en el agua de un río,
se extingue en el silencio como sombra furtiva,
se estremece el recuerdo con vehemencia de brío
y se pierde sin rostro, sin memoria y sin vida
La historia que retorna se atavía de colores,
hay un bosque de viento donde duerme la noche
y un canto de luceros se queda entre las flores
y su aroma se expande con místico derroche
Navega la esperanza que se prende en la aurora,
se pierde entre arreboles la niebla del dolor
y entre portales blancos sin prisa y sin demora,
se embravecen las horas con la fuerza del sol
Y cuando el día se oculta entre colinas verdes
y llega el dulce instante de serena quietud,
los recuerdos se duermen y las horas suceden,
en un espacio blanco de sueños y de luz
Enero 2009
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