Me confronta el silencio de la noche,
la lluvia pertinaz moja mis horas,
la oscuridad se cierra como un broche,
entre sombras que se alían con la demora
La noche oscura se muestra iluminada,
entre ráfagas inquietas y de instantes,
pintada en filigranas escarchadas,
en contrastes luminosos y cegantes
Me detengo en la bruma de mi entonces
y veo las ramas mecidas por la brisa,
el claroscuro de invierno de esa noche,
es una danza de Orfeo en mi premisa
El reflejo de plata que despide,
el mojado pavimento desde lejos,
cambia el gris, en la magia que lo rige,
por retazos de luciérnagas y espejos
La mesura providente y la prudencia,
hacen síntesis de mundo y movimiento,
mas no existe precedente, ni clemencia,
que profanen lo sublime del momento
Cesa la lluvia, el viento se detiene…
el tic tac del reloj marca la hora,
el nuevo día se asoma dulce y tenue
y se abre majestuosos ante la aurora
Octubre 2008
No hay comentarios:
Publicar un comentario