miércoles, 3 de noviembre de 2010

Caracol de la neblina.... a Capacho

Lo recuerdo como un lago en calma,
más allá del tiempo y la distancia,
quedó girando su imagen en mi alma,
quedó su blanco silencio en mi fragancia

Pueblo y montaña de anhelos infinitos
de tenue bruma que silva su canción,
techos de teja, de humos y de ritos,
calles tranquilas sembradas de rubor

Benévolo conjunto de amarres y regazos,
silenciosa gaviota tachirense,
duerme en su seno el barro del ocaso,
materia virgen y origen de su vientre

Semeja el caracol que se esconde en la neblina
y se duerme en su frío, la  madrugada,
se ausenta y luego emerge con  la brisa,
en la sombra de calles inclinadas

No sabe de maldades, ni de quejas,
galopa en lejanías de aguas tranquilas,
liban sus flores fecundas las abejas,
pueblo sin calendario y de mieles encendidas

Fue respuesta de luz en mi silencio,
fue la llave que abrió mi pentagrama
y fue simple y puntual sol de mi tiempo
y  se quedó en mi piel con  dulce calma
                                                                                            Abril 2008

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