más allá del tiempo y la distancia,
quedó girando su imagen en mi alma,
quedó su blanco silencio en mi fragancia
Pueblo y montaña de anhelos infinitos
de tenue bruma que silva su canción,
techos de teja, de humos y de ritos,
calles tranquilas sembradas de rubor
Benévolo conjunto de amarres y regazos,
silenciosa gaviota tachirense,
duerme en su seno el barro del ocaso,
materia virgen y origen de su vientre
Semeja el caracol que se esconde en la neblina
y se duerme en su frío, la madrugada,
se ausenta y luego emerge con la brisa,
en la sombra de calles inclinadas
No sabe de maldades, ni de quejas,
galopa en lejanías de aguas tranquilas,
liban sus flores fecundas las abejas,
pueblo sin calendario y de mieles encendidas
Fue respuesta de luz en mi silencio,
fue la llave que abrió mi pentagrama
y fue simple y puntual sol de mi tiempo
y se quedó en mi piel con dulce calma
Abril 2008
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