miércoles, 3 de noviembre de 2010

Emanación de luz

Se dilata hoy mi amor en un concierto,
del noble sentimiento que me plena
y en mi alma se esclarecen los aciertos,
porque Dios me regaló una madre buena

Así fue ella, mi madre tan amada,
como una playa blanca sin frontera,
como un tiempo sin hora y sin mañana,
como el nardo de la eterna primavera

La nobleza animara su mirada,
pinto en ella la dulzura de una estampa
y en lo eterno refleja la callada,
emanación de luz de la distancia

Su recuerdo perdura en cada puerto,
como el ave marina del silencio
y queda su ovación como algo cierto,
porque fue madre abnegada de su tiempo

La amada tierra que la vio nacer,
se estremece de historia y dignidad,
ante la realidad de una mujer,
que fue imagen de amor y de bondad

Su corazón se desbordó en esmeros,
fue una madre de entonces y de siempre,
luchadora fiel de mil senderos,
que enfrento con valor los mil reveces

Fiel a su fe y fiel a sus proyectos,
perdurable en el cause de su fuerza,
orgullosa del fruto de su vientre,
ella fue empuje, fue carácter y entereza

Dejó un legado de estelas y raíces,
dejó un camino que sembró de aromas,
una fuente de rosas y cipreses,
una  huella de laureles y coronas

Y fue mi madre, su nombre es mi sonrisa,
ella fue el ángel que veló mis sueños,
fue mi amparo, fue aquella voz sin prisa
y fue noble ejemplo de mi noble empeño

Siempre en la vera de soles y de lunas,
siempre pendiente con su amor inmenso,
luz de mis días primeros y de cuna,
la estrella blanca que alumbra mi universo

Su palabra sabia se quedó arraigada,
como estandarte en mi alma de niña,
ella fue ductora prudente y callada,
ella fue mi sino de norte y campiña

Madre consagrada,  madre y fiel amiga,
la de mil batallas, la de mil canciones
la luz que encendiera mi chispa de vida,
la madre abnegada de mil bendiciones
                                                                                       Julio  2008

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