Aquella fue una fecha que se quedó en aromas,
palpitando en mis manos y prendida en mi siempre,
como una piedra blanca, como blanca paloma,
aurora de mis años y ríos sin vertiente
no creí que su viaje era eterno y errante,
se diluyó su vida entre sombras tempranas
y dejó su silencio con luces del mañanas
Fue va a buscar su promesa transparente de infancia,
y se durmió en raíces de precoz desconcierto,
parodiando sus sueños sembrados de añoranza,
se sumergió en el alba de muerte y de lamento
Hoy vive en el recuerdo permanente y eterno,
como el agua o el aire, como la tarde triste,
que se atavía de garzas con su vuelo sereno,
con su impasible imagen que de blanco se viste
Su sonrisa galopa en nubes de nostalgia,
viva su alma en las alas de libertad y de tiempo,
emigra con su vuelo de horizonte y distancia,
como rosa nocturna de tímidos conciertos
Aquel delgado día de pérdida y de llanto,
que dividiera el tiempo entre lunas y mares,
fue acecho y fue, vacío despedida y descanso,
quedó eterno en la sombra, quedó mudo en mi canto
Octubre 2009
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