domingo, 7 de noviembre de 2010

Rosa nocturna... elegía a la memoria de Antonio

Aquella fue una fecha que se quedó en aromas,
palpitando en mis manos y prendida en mi siempre,
como una piedra blanca, como blanca paloma,
aurora de mis años y ríos sin vertiente

Quedó herido mi grito de azucena y hermana,
no creí que su viaje era eterno y errante,
se diluyó su vida entre sombras tempranas
y dejó su silencio con luces del mañanas

Fue va a buscar su promesa transparente de infancia,
y se durmió en raíces de precoz desconcierto,
parodiando sus sueños sembrados de añoranza,
se sumergió en  el alba de muerte y de lamento

Hoy vive en el recuerdo permanente y eterno,
como el agua o el aire, como la tarde triste,
que se atavía de garzas con su vuelo sereno,
con su impasible imagen que de blanco se viste

Su sonrisa galopa en nubes de nostalgia,
viva su alma en las alas de libertad y de tiempo,
emigra con su vuelo de horizonte y distancia,
como rosa nocturna de tímidos conciertos

Aquel delgado día de pérdida y de llanto,
que dividiera el tiempo entre lunas y mares,
fue acecho y fue, vacío despedida y descanso,
quedó eterno en la sombra, quedó mudo en mi canto
                                                                                                     Octubre 2009

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