domingo, 7 de noviembre de 2010

Barquisimeto de siempre

 La ciudad musical de Venezuela,
irrumpe con su cuatro los espacios,
bajo un cielo de luces y acuarelas,
que dibuja arreboles en su ocaso

Tierra de caña dulce y de la arcilla,
de turpiales, cocuiza y tamarindo,
tierra del sol ardiente que calcina,
de alegorías y cantos encendidos

Su suelo de tiestos y cardones,
nos regala cemerucos y vasijas,
ciudad de infinitos resplandores
constelación de color que disemina
 
Su nombre de raíces y aborigen,
nos recuerda el río color cenizo,
de aguas turbias que le dan su origen,
al Vari Quisimeto del inicio

El de trapiches y polvorientas calles,
el del guarapo de caña y la molienda,
de Caquetios y de extensos valles,
de pomasrosas, pulperías y tiendas

Barquisimeto, de ayer, de hoy y siempre,
que se erige en el fervor de su patrona,
que nace desde un pueble reverente,
ante su Virgen amada, La Pastora

Las cuerdas afinadas de sus cuatro,
mantienen un concierto en infinito
y el Obelisco le sirve de contraste,
a las tardes de ovaciones y convites

La imponente quietud de su natura,
está expresada en Terepaima y en Macuto
y sus valles, nos regalan la dulzura
de la caña, de pájaros y frutos

           Acemita tocuyana y queso e’cabra
          y el suero que no falta en la comida,
         distinguen al larense que en el alma,
        lleva raigambre con pureza y alegría
        Ciudad crepuscular de mil canciones,
       Del cardenal de plumas de  acuarelas,
       tierra de historia, de sol y de cardones,
     del cocuy, de trinos blancos y azucenas
                                                                                                  Noviembre, 2009

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