sábado, 6 de noviembre de 2010

Lo místico del mar


 
Frente a un mar callado en sus reflejos,
en una claridad de azul y plata,
de amanecer con profusión de espejo,
el sol emerge con tonos escarlata

Largos espacios de palpitar profundo,
de silencios, de misterios y de bruma,
el vapor se acumula vagabundo,
y tibio se disipa en  blanca espuma

Se extiende en el seno ultramarino,
el majestuoso y diamantino sol,
signo de luz que se retrata vivo,
en horizontes de mar y  esplendor

Desde la arena callada de la playa,
de sigilosa blancura de destino,
se pierde en infinito la mirada,
como el vuelo de un pájaro hacia el nido

Se impone la razón de lo visible,
que une cielo y mar en uno solo
y se integra el añil indisoluble
como un concierto de voces del otoño

Inquebrantable  quietud de mar y espacio,
eternidad de una canción dispuesta,
libre viajero de su viento recio,
esmeraldas oscuras en respuesta

No hay límites ni estribos que socaven,
abierto al dominio de extensión,
no alcanzan las miradas imparciales,
en abrazo fecundo de intención

Arden las horas en redes matutinas,
en inclinados giros de la hoguera,
arremeten las olas en la orilla,
y sacuden la playa mañanera

El oceánico esplendor del nuevo día,
frente al índigo verde de los ensueños,
absorbe en su belleza de utopia,
desde la mística fuerza de su seno

Pájaros que picotean la arena tibia,
gaviotas que buscan horizontes,
las redes solas que esperan la partida,
del pescador de ilusiones y saetas

Un silencio de ausencia sublimiza,
el regazo de vida y caracol,
la caricia que en la suave brisa,
es pureza del mar y de coral

Allí se queda el icono callado,
en reflexión de identidad  de luz,
hoguera azul,  destello regalado,
garganta de epiceno, inmensidad de tul

Olas que llegan a besar la arena,
pálidos trinos, canto de los vientos,
sol que arremete con sonrisa plena,
rayos dorados que brillan somnolientos,

Son albores marinos de una fiesta
de lirios blancos, de corolas y sol,
nocturnal de expresiones que se gestan
policromía de zarco y de arrebol
                                                                                                       
Caballitos de mar y de la nada,
que cabalgan  en los sueños de mi canto,
sirenitas con susurros de alborada,
rinden tributo al mar y a sus encanto
                                                                                       Octubre 2008

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