Camino en los ayeres de un encuentro furtivo,
la sorpresa que aturde y no deja pensar,
la respuesta que llega de un instante emotivo,
la dormida parodia que logra despuntar
que encendiera las luces que mantengo apagadas
y el estrépito empeño de la intriga mordaz,
se quedo entre mis sueños con visos de cascada
La alerta me confunde y el corazón se inquieta,
predomina el decoro, la integridad se impone
y el rubor del momento de ligera flaqueza,
matiza los espacios que lo cabal supone
Y sigo transitando entre gente bohemia,
con callado silencio que dibuja sonrisas,
sigo siendo agua fresca que riega las gardenias,
del jardín de la vida que perfuma la brisa
Mayo 2004
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