Adormecía en mi ser la fe en la vida,
como un sol vespertino sin su brillo
y un preámbulo de luces esparcidas,
infundió de esplendores mis motivos
El instante de místico comienzo,
fue un despertar en armonía de pensamientos,
un aletear de vida y de procesos,
un instante de elevados sentimientos
de buscar y encontrar un renacer,
es un albor que ilumina nuestro mundo,
para avezar la paz en nuestro ser
La fuente que aclara toda duda,
nos plena de armonía y reflexión,
cuando el nuevo amanecer que nos vincula,
es la magna energía de la creación
Es un agradecer cada mañana,
por la vida, por ser y por estar,
es un canto sublime de campanas,
son las razones blancas para amar
Julio 2008
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