Hay momento plenos en la vida,
que pintan de motivos la existencia
y hay días de dolor y de diatriba,
que ensombrecen de gris cada experiencia
Es una danza perenne de reseñas,
que nos llevan a reír o a llorar,
son eslabones que forman la cadena,
de las razones de nuestra realidad
Somos protagonistas de experiencias,
que se quedan en la crónica del tiempo
nos dejan las huellas reverentes,
que se borran, más quedan en el viento
Y en ese peregrinar de mil caminos,
siempre brilla una estrella que nos guía,
una voz interior que hace destinos,
un despertar de luz en la alegría
Y se pinta en el rostro la sonrisa,
que esperaba paciente en el anden,
en un reencuentro sublime que la brisa,
trae con el nombre sagrado de creer
Cuando cruzamos la línea que separa,
el oscuro camino del dolor,
siempre se queda abierta una ventana,
por donde entra de lleno un nuevo sol
El encontrarnos con nosotros mismos,
es retomar con plenitud y valor,
cada espacio de vida del camino,
que nos ayude a enfrentar nuestra misión
La convicción fortalece la confianza,
la fe alienta la alegría de existir,
el valor reanima la esperanza
y el amor es la razón para vivir
Y es que reconciliarnos con la vida,
y retomar la voluntad de trabajar,
es cambiar por rosas las espinas
y ser águilas dispuestas a volar
Agosto 2009
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