Cuando el tiempo se cansa de si mismo
y las palabras pierden el sentido,
hay procesión de rostros que sin ritmo,
llegan a la mente a buscar su nido
nos sumergimos en la melancolía,
cabalgan encontrados sentimientos,
que se alían con la ausencia de otros días
La noche impone su insomnio de quietud
y nos invita a caminar entre recuerdos
y un diluvio de imágenes de tul,
cabalgan en la esencia de los sueños
Desde el iris del aliento que anochece,
se dibujan imágenes perdidas
y un sentir sin ganas palidece,
en un peregrinar de horas vividas
Hay un río que me lleva hasta la orilla
y el viento se detiene en mi incongruencia,
en los poros hay dolor de despedida
y en el corazón, sabor a desconfianza
Mi piel entonces desnuda sus temores,
entre nubes de encaje y horizontes
y un gastado hilo de dolores,
se pierde en el olvido de esa noche
Y fenece en mis pestañas el rocío,
la sonrisa se durmió en el alma
y fue un capitulo cerrado por el frío,
aquel mar de vigilias sin palabras.
Mayo 2007

