Hijo: quiero que encuentres en tu adentro de recuerdos,
aquellos días de cuentos, de paseos y de juegos
quisiera que el instante de un evocar sincero,
encendiera tu mente con brillo de luceros
Que contactes vivencias con el alma encendida
y revivas la experiencia mas tierna de tu vida
cierra tus ojos, hijo, y siente la fragancia,
regálate la dicha de volver a la infancia
Y acortando distancias, llégate hasta los años,
de pureza y de gracia, de ternura y regaños,
días de tareas, de escuela, de bañarte en la lluvia,
de visitar la abuela y descifrar las nubes
Y escucha aquella risa, feliz de algarabía,
y camina sin prisa viviendo aquellos días
disipa ya la sombra, de hoja seca y verano,
que nunca el agua fresca se escape de tus manos
Que el sol de las mañana te ilumine de frente
y repiquen campanas de ayer en tu presente
aférrate a esos días sembrados de cariño
y ponle melodías y ternura de mimo
Dale vida a ese tiempo de juguetes regados,
de muñecos, de cuentos, de ir a comer helados
y ponte los patines o toca un poco el cuatro
o vayamos al cine tomados de la mano
Sólo rompe el silencio que se quedó en tu espalda,
y piensa por ejemplo… en un viaje a la playa
¡uno sólo de tantos¡ y evócalo a tus anchas,
y entre manglar y canto vive un paseo en lancha
Y siéntate en la arena y construye un castillo,
o disfruta sereno del encanto marino
siente el sol y la brisa en tu espalda desnuda
y quédate sin prisa entre algas y espuma
Recuerda aquellos viajes de impaciencia que agobian,
distrayendo paisajes de recuento y memoria
la ilusión y el anhelo, salir de madrugada
y entre horizonte y cielo añorar la llegada
Busca en tu arena blanca chipichipis y auroras
recréate en la playa desafiando las olas
o llégate a las lomas, o báñate en el río
y refresca esas horas entre el calor y el frío
Entra en aquella casa, que fue abrigo y morada
y en tu adentro repasa, jardines y fachadas,
el corredor y el patio, los vecinos de siempre
y los grandes espacios de indulgencia y contrastes
Oye ladrar el perro o mécete en la hamaca,
siente cada recuerdo y vive cada etapa
viaja hijo, por la vida de la infancia feliz,
es la fuente que aviva las ganas de vivir
Y nunca dejes fuera las páginas bonitas,
de ilusiones primeras que el alma dormitan,
porque los años pasan y la vida se va
y queda la semblanza de triste soledad
Y si el tiempo fue bueno “recordarlo es vivir”,
sin pensar en venenos que nos hagan sufrir
sueña, siente y recorre, cada día de tu ayer
y nunca mas te cierres al milagro de ser
Hijo… cuando leas estas letras sin temores ni prisa,
de la “a” a la “z” encuéntrame en tu risa
y léeme en tu tiempo y evócame en tu siempre,
porque yo en tu silencio, siempre estaré presente
Junio 2009

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